El abecé de la edición académica. Cómo conseguir un TFG, un TFM o una tesis impecable

por Aida Rodríguez y Lucía Ruano

¡Lo has conseguido! Has terminado tu trabajo de fin de grado, de fin de máster o tu tesis doctoral, y estás a punto de respirar con alivio. En los últimos meses —¡o incluso años!— has dedicado mucho tiempo y esfuerzo a tu investigación y casi puedes ver la luz al final del túnel. Ahora tan solo son necesarios unos pequeños retoques que, sin embargo, permitirán distinguir un buen trabajo de un trabajo sobresaliente: la corrección y la maquetación

El rigor en la presentación es condición sine qua non en un trabajo académico. Un texto con errores gramaticales o una estructura caótica resultará difícil de entender, lo que terminará influyendo negativamente en tu tribunal. Te ofrecemos unos consejos clave para que tu proyecto sea impecable.

  1. Corrección de estilo

La corrección de estilo consiste en la revisión del texto para garantizar que el mensaje que quieres transmitir llegue sin trabas a tus lectores. No solo tienes que revisar los errores gramaticales y resolver las inconsistencias sintácticas, sino que deberías intentar darle una mayor fluidez a tus escritos: realiza un uso cuidado de conectores y oraciones subordinadas; elimina pleonasmos —vocablos innecesarios—, muletillas o imprecisiones; y aumenta la riqueza léxica de tu texto.

Te aconsejamos que dejes reposar tu trabajo durante un tiempo, a veces es suficiente con un par de días, aunque en otros casos puedes llegar a necesitar varias semanas. El objetivo es olvidar las palabras concretas que has utilizado para revisar tu manuscrito con la mente más abierta. Si el plazo se acaba y no tienes tiempo… siempre puedes pedírselo a esa amistad que tanto lee.

  1. Corrección ortotipográfica

Sabemos que conoces todas las reglas ortográficas de la Real Academia Española —o al menos que el corrector de Word las maneja por ti—; pero, ¿estás al tanto de las reglas tipográficas básicas? Signos, símbolos, tipografías distintivas, abreviaturas… ¡La tipografía está presente en un 90 % de los mensajes que emitimos! Para dotar de coherencia y corrección a tu trabajo, te sugerimos que vigiles las siguientes cuestiones: 

  • las diferentes clases de comillas —latinas o españolas (« »), inglesas (“ ”) y simples (‘ ’)—, sus usos específicos y su jerarquía; 
  • la utilización de la cursiva para señalar nombres de obras, extranjerismos o expresiones latinas; 
  • los tipos de blancos tipográficos que existen —más allá del que aparece cuando apretamos la barra espaciadora— y cuál debemos aplicar en cada ocasión para evitar auténticos desastres: espacio irrompible o de no separación, espacio de pelo o ultrafino, espacio fino…;
  • la forma correcta de escribir en español las cantidades decimales y no decimales, los porcentajes, las fechas, los siglos, las horas, etc.
  1. Bibliografía

Si no quieres que te acusen de plagio y que te envíen al ostracismo académico, tu trabajo debe incluir citas y referencias bibliográficas que indiquen el origen de los datos que manejas. Existen diferentes sistemas para incorporar esta información en los textos científico-académicos. En ocasiones, será tu universidad, tu máster o tu programa de doctorado quienes te habrán proporcionado —o te lo habrás hecho tú después de mucho bucear por sus webs— instrucciones sobre el estilo de citación que debes utilizar en tu trabajo. 

Si no es el caso, recuerda que cada disciplina utiliza su propio sistema: humanidades (Chicago, MLA), derecho (APA, UNE), economía (APA, Harvard Business School), psicología (APA)… Elegir correctamente un estilo y aplicarlo con coherencia ayudará al tribunal a valorar la calidad de tu investigación y te facilitará la vida si, en un futuro, te animas a publicarla.

  1. Diseño y maquetación

Tras pulir el contenido de tu trabajo, aún nos queda un último paso: la maquetación. Un buen diseño de los distintos elementos textuales y gráficos contribuirá a mejorar la presencia de tu manuscrito, y tendrá un impacto muy positivo en tu tribunal. Los diseñadores gráficos utilizan softwares profesionales, como Adobe InDesign; sin embargo, siguiendo unos sencillos pasos, podrás maquetar tu trabajo en Word: 

  • Estilos de texto. Aunque solemos olvidarnos de su existencia, los estilos de texto son uno de los puntos más importantes a la hora de maquetar. Podemos utilizar aquellos que nos ofrecen los programas, o bien crear los nuestros. Con ellos nos aseguraremos de que todos los títulos, párrafos, pies de figura, notas al pie o referencias bibliográficas tengan el mismo formato y, además, nos ayudarán a la hora de crear índices automáticos.
  • Márgenes. No olvides que, si vas a imprimir tu trabajo, es necesario asignar unos márgenes diferentes a las páginas pares e impares, ya que el lado pegado o cosido siempre se come un poco de papel. Para ello, lo mejor es marcar la opción «márgenes simétricos», que te ahorrará muchos dolores de cabeza. 
  • Encabezados. Si vas a poner encabezados, recuerda que por lo general el título del capítulo suele ir en la página par, mientras que en la impar se coloca el nombre del autor. 
  • Capítulos. No olvides que en un libro, los inicios de los capítulos siempre van en página impar. ¡Una incorrecta disposición de las páginas puede dificultar la lectura y deslucir muchas horas de trabajo!
  • Imágenes. Si tu trabajo presenta fotografías o figuras, debes recordar que estas deben tener una resolución adecuada si no quieres arruinar la impresión. Intenta que todas tus imágenes tengan 300 ppp y, sobre todo, que utilicen el modelo de color CMYK. Este es el sistema que utilizan las imprentas y el único que garantizará que lo que ahora ves en pantalla se corresponderá después con el resultado final.

Una corrección perfecta, un diseño elegante y una maquetación impoluta son los mejores compañeros de viaje para una buena investigación. No dejes que las prisas y los nervios de última hora echen a perder todo tu esfuerzo; son los pequeños detalles los que marcan la diferencia.

 

Aida Rodríguez y Lucía Ruano son directoras de Ostraca Servicios editoriales. Doctoras en Historia Contemporánea y Arqueología por la Universidad Autónoma de Madrid, respectivamente, han fundado esta empresa para ayudar a investigadores y estudiantes universitarios a alcanzar todos sus objetivos a través de sus textos.

Share