«Los placeres de mirar»: una muestra bibliográfica ejemplar

En estas fechas, especialmente contemplativas, el Museu d’Història de Catalunya nos deslumbra con una exposición ejemplar que lleva por título «Los placeres de mirar. Tesoros del fondo bibliográfico de la Universidad de Barcelona», centro que comparte la organización. A través de una selección excepcional de obras representativas de las colecciones de libro antiguo de la Biblioteca de Reserva de la Universitat de Barcelona, ​​la muestra reconstruye, en esencia, un doble itinerario libresco: el de los contenidos y, de forma más especial, el de los continentes, a través de unas obras que ilustran el camino que nos lleva desde la cultura manuscrita a la cultura impresa. Una transición que, tal vez, nos puede ayudar a medir el ritmo de ciertos cambios que observamos de camino hacia la cultura digital.

Con la intención de extraer lecciones en este último sentido, dejo de lado los siete ámbitos temáticos en que se organiza la exposición (El cielo y la tierra; El poder de la palabra; El progreso y la técnica; El relato de la memoria; Espiritualidad y pensamiento; Ley y orden y Mons lejanos), para ocuparme, específicamente, de los objetos materiales que contienen estos saberes: los libros manuscritos, los incunables e impresos, hasta el siglo XVIII.

No en vano, los responsables de la muestra, comisariada por Neus Verger y Pilar Mateo, han cuidado de describir, de manera muy didáctica, los soportes, las escrituras y las encuadernaciones de los libros antiguos, así como aspectos relacionados directamente con su conservación y restauración, tarea capital de la Biblioteca de Reserva de la UB. Desde esta perspectiva material, contemplamos la Crònica del rei en Jacme o una monumental Bíblia manuscrita del siglo XV. Asimismo, nos fijamos en el incunable del  Libre dels angels, de Francesc Eiximenis, o en una edición de la obra filosòfica de Sèneca. Y nos maravillamos del progreso del arte de la imprenta a través de las espectaculares imágenes de un compendio de botánica médica del siglo XVI o del monumental tractat d’esgrima que testimonia las buenas artes del impresor Elzevier, en el siglo XVII.

Una vez terminado el recorrido y maravillados por la observación de piezas tan valiosas, constatamos las líneas de continuidad en los textos (las cajas, las imágenes, las escrituras y las tipografías …) y se nos hace muy difícil diferenciar formalmente las obras manuscritas de los primeros libros impresos, los incunables, que conviven todavía durante un largo periodo de tiempo. Las formas son tan cercanas, en un primer estadio, que cuesta distinguir una tipología de la otra; como sucede, exactamente entre las obras impresas actuales y la inmensa mayoría de sus versiones digitales: unos calcos de la edición en papel (la configuración de las páginas, la escritura, etc.) que no explotan todavía las virtudes de los soportes y de la edición digital.

El Museo y la Universidad nos regalan la mirada con una muestra de las colecciones patrimoniales más importantes del país. Os será difícil tener otra oportunidad de contemplar de cerca piezas tan extraordinarias y singulares. Ciertamente, todas ellas se encuentran accesibles en el espacio digital como acaba de comprueba. Ahora bien, dudo que ninguna imagen virtual pueda sustituir la impresión de ver los manuscritos reunidos o los primeros testigos del arte de la imprenta. Todo un placer de mirar.

Para saber más puede consultar el libro publicado por la UB:

Els tresors de la Universitat de Barcelona: fons bibliogràfic del CRAI Biblioteca de Reserva. Barcelona: Universitat de Barcelona, ​​2016. 524 p. Tenéis acceso al Sumario aquí.

Y si queréis  contribuir a conservar el legado dipositado en la Biblioteca de Reserva de la UB podéis, incluso, apadrinar un documento.

Jordi Llobet

por Jordi Llobet. Jefe de Gestión de la Colección al Servicio de Bibliotecas de la Generalitat de Catalunya. Profesor colaborador del Máster de Edició Digital de la UOC.

@Jllobetd

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