Lector vuelve a casa. Cómo afecta a nuestro cerebro la lectura en pantallas

Maryanne Wolf. Lector vuelve a casa. Cómo afecta a nuestro cerebro la lectura en pantallas. Barcelona: Deusto Ediciones, 2020

Por Joan Carles Navarro

 

Lector vuelve a casa es uno de los últimos títulos publicados sobre la lectura y vista la buena acogida que ha recibido, podemos decir que es, también, uno de los más exitosos.

Pese a aparecer justo antes del confinamiento –el pasado mes de febrero, en traducción de María Maestro–, las razones de su éxito van más allá del inusitado interés por todo lo que hace referencia al uso indiscriminado de pantallas. Dicho de otro modo, no son circunstanciales, sino que obedecen a varios factores entre los que encontraríamos el prestigio de su autora, Maryanne Wolf, el carácter divulgativo de la obra y la perspicacia con la que analiza las posibles consecuencias de un cambio profundo en los hábitos lectores.

Maryanne Wolf es profesora de la Universidad de California, especialista en los procesos de aprendizaje de la lectura y en el análisis de los trastornos que pueden afectarla, como la dislexia, ámbito en el que tiene una dilatada experiencia y al que ha dedicado una vasta producción académica y literaria. Con esta obra se ha propuesto dar a conocer cuáles son los principales interrogantes que plantea el uso cada vez más frecuente de dispositivos electrónicos de lectura, en detrimento del papel, y cuáles pueden ser el alcance y las consecuencias de este cambio de hábitos. El género que ha escogido para hacerlo es el epistolar: Lector vuelve a casa es una recopilación de nueve cartas que la autora dirige a sus lectores. Y es un acierto, porque la lectura de una carta invita a interrumpir cualquier actividad y a centrar toda la atención a lo que alguien nos explica, con aquella sensación de proximidad, a pesar de la lejanía, que invita al diálogo y al intercambio de opiniones. Es decir, invita a retomar la lectura reposada y profunda que es precisamente la que, según la autora, está en riesgo de desaparición. Este formato le permite exponer sus reflexiones de  forma clara y sencilla, pero sin rehuir el rigor académico: las cartas están repletas de citas de obras literarias y de autores clásicos y contemporáneos –podemos encontrar a Proust, TS Eliot o Benjamin, pero también a Lucía Berlin y su Manual para mujeres de la limpieza-; y no únicamente, porque, como cabe esperar en un estudio que aspira a tener base científica, también encontraremos una gran cantidad de referencias a artículos académicos a cargo de otros colegas e instituciones dedicadas a la investigación en el campo de la lectura, la neurociencia o la psicología. Esta combinación de familiaridad y erudición hace del libro de Wolf una obra atractiva tanto para el estudioso de la materia, como para el pedagogo, el filólogo o el lector, en general.

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